En la actualidad, la necesidad de trabajar en conjunto con el medio ambiente se ha hecho cada vez más evidente en la vida de los seres humanos debido a la constante evolución industrial que, si bien ha impactado positivamente en la manera en que muchos individuos manejan sus vidas, también ha repercutido negativamente en la naturaleza como consecuencia de factores como la ignorancia y/o inconsciencia de la población.
En
pueblos y ciudades a nivel mundial, la cantidad de basura es una situación
común que se ha reflejado como un problema debido al mal manejo de residuos pero, al mismo tiempo, ha simbolizado
una oportunidad de aprovechamiento como una alternativa para comenzar a
trabajar en pro del medio ambiente. En Venezuela, se tiene la Ley de Gestión
Integral de la Basura, la cual define el aprovechamiento como un proceso
mediante el cual se obtiene un beneficio de los residuos sólidos, como un todo
o parte de él; en este sentido, surge la idea del compostaje como una opción
viable para el manejo de los residuos orgánicos que, en condiciones aeróbicas,
suficiente humedad y actividad de microorganismos, son transformados en abono
que actúa como fertilizante natural y acondicionador de la calidad de los
suelos.
Figura N° 1 Abono preparado en el compostero del Jardín Ecológico de la Concha Acústica de Bello Monte.
Compostaje y su Elaboración
Ley de Gestión Integral de la Basura establece tres definiciones importantes: 1) Basura, como todo material desechable; 2) Residuo, como todo material que puede ser aprovechado mediante reciclaje; 3) Desecho, como aquellos materiales que no puede aprovecharse ni reciclarse.
Los desechos sólidos producto de las actividades humanas suelen ser depositados al aire libre provocando malos olores, producidos por el desprendimiento de gases. Su mal manejo puede desencadenar efectos negativos sobre la salud y el ambiente como la proliferación de insectos (zancudos, moscas, cucarachas, entre otros) que provocan diferentes enfermedades. En consecuencia, la elaboración de abonos orgánicos mediante el aprovechamiento de las fracciones organicas de los residuos solidos establece una práctica fundamental para el reciclaje de ciertos desechos generados por la agricultura, la agroindustria y actividades domésticas, así como la conversión de estos sub-productos en materiales que puedan utilizarse para la mejora del suelo.
Según Soto (2003) y Rojas & Zeledón (2005), “el compost como un proceso biológico en el cual la materia orgánica se descompone y forma humus debido a la actividad microbiana, siempre que las condiciones sean las necesarias (temperaturas, proporción C/N, aireación y humedad) para que se realice la llamada “fermentación aeróbica” de los compuestos orgánicos. Estos mismos autores describen al compost como un proceso biológico controlado por la transformación de la materia orgánica en humus a través de la descomposición aeróbica donde el pH, la oxigenación, la humedad y la temperatura juegan un rol importante.
El compost es considerado como un alimento para la cadena trófica del suelo y deriva en un estímulo que promueve la actividad biológica de los microorganismos del suelo (Fernández et al., 2004). Este material tiene la capacidad de actuar como un sustrato con propiedades de control de enfermedades de las plantas cultivadas y mejoramiento de su estructura, por lo tanto, el compost puede constituir un excelente factor mejoramiento en el desarrollo de las plantas y un beneficioso factor de protección y conservación de los suelos.
Proporciones de los Materiales Involucrados
Hardy (2023) indica que la
proporción óptima para el compostaje de carbono y nitrógeno, es de 30 partes de
carbono por cada componente de nitrógeno en peso. Sin embargo, cuando se
realiza compostaje in situ es necesario aumentar la concentración de
nitrógeno, por lo que la proporción de carbono sería de 25 partes por cada una
de nitrógeno. Esto suscita que se genere una cantidad excesiva de gas amoníaco
proveniente de la descomposición del material vegetal verde, el cual genera
malos olores y puede ser peligroso si no se controla.
Estos aportes de componentes ricos en carbono y nitrógeno están controlados por el tipo de material que se integra a la pila de compost. Como norma general, para añadir más carbono se emplea material vegetal seco como hojas y ramas de árboles secas; por otro lado, para añadir nitrógeno se emplea material verde compuesto por hojas verdes, residuos domésticos de la cocina como borra de café, cáscaras de huevo y conchas de frutas y verduras. No se emplean restos animales debido a que su rápida descomposición libera gases que desprenden malos olores y atraen plagas como moscas y otros insectos que puedan generar enfermedades.
La USDA (2021) indica que para construir una pila de compost se deben formar capas con el material orgánico en descomposición, alternando entre material rico en carbono y el rico en nitrógeno (también puede hacerse mezclando ambos tipos de material), generando capas de entre 5 a 10cm de espesor. En caso de no tener suficiente material rico en nitrógeno, se puede emplear un poco de fertilizante comercial; también se sugiere agregar algunas paladas de tierra, ya que de esta forma se suministran microorganismos presentes en la materia orgánica en descomposición de la capa mas superficial del suelo, promoviendo la degradación del material del que se formará el compost.
Referencias Bibliográficas
-Bohórquez, W. (2019). El proceso del compostaje. Ediciones Unisalle.
- Fernández, R. M., Gómez, J. M., & Estrada, I. B. (2004). Compost legislation: Sanitation vs Biological quality. In I International Conference Soil and Compost Eco -Biology. pp. 167-183.
- Hardy, K. (2023). Hot Composting. Better Composting in a Shorter Time. Gardening Latest. Recuperado el 31 de agosto del 2024 desde https://gardeninglatest.com/category/composting/
- Rojas, J. A., & Zeledón, A. (2005). Efectos de diferentes residuos de origen vegetal y animal en algunas características física, química y biológica del compost, Hacienda Las Mercedes, Managua. Managua, Nicaragua: Universidad Nacional Agraria. pp. 2.
- Soto, M. G. (2003). Abonos orgánicos: El proceso de compostaje. Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE). pp. 27.
- United States Department of Agriculture (USDA) (2021). Conservation in your backyard: We can all have a hand in it. Recuperado el 31 de agosto del 2024 desde www.nrcs.usda.gov/sites/default/files/2022-09/Texas_Conservation_in_Your_Backyard_composting_accessible.pdf




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